La evolución de la noche Zaragozana
José Ángel Oliván: “El sector del ocio nocturno es el ámbito que mejor se defiende, el más competidor y el que más ofertas brinda”
El auge del tardeo, el abandono del botellón y el impacto de las redes sociales están transformando los hábitos de ocio nocturno en Zaragoza, obligando a locales históricos y nuevos espacios a reinventarse para seguir siendo visibles y competitivos.
María Giménez.- 25/10/2025
Cae la noche y un miércoles cualquiera en las calles del Tubo de Zaragoza no se encuentra una mesa libre. Ahora, pasear por el casco histórico es prácticamente imposible. Los locales y las discotecas abren sus puertas de jueves a sábado con un nuevo fenómeno: el tardeo. Adelantar la fiesta para que en vez de acabar la noche a las 6 de la mañana, acabe a las 2. Aunque los más valientes enlazan el tardeo con la noche y lo usan de excusa para alargar su tiempo de ocio. “El Tubo es ya una discoteca gigante”, asegura Mario Montañés, expropietario de la discoteca Oasis y actual propietario de “Orache”, vermutería situada en el corazón gastronómico de la ciudad.
Sus más de 35 años de experiencia en la noche afirman que tras la pandemia, los jóvenes volvieron con más fuerza que nunca a disfrutar de las noches zaragozanas incluyendo estas nuevas formas de salir. José Ángel Oliván, secretario general de Consumo de Aragón afirma que “el sector del ocio nocturno es ámbito que mejor se defiende, el más competidor y el que más ofertas brinda Con las redes sociales también es el que más ha cambiado”. Apuntando que en el último año (en 2025) se registraron un total de unos 60 night clubs en Zaragoza sin sumar pubs o bares con música, ya que entonces la cifra ascendería a unos 300.
De las litronas a los gimnasios
Sea como fuere, el público aragonés sigue apostado por desconectar de la jornada laboral, de la universidad o de sus propios quehaceres en los locales nocturnos de la ciudad. Oliván recalca que “existen garitos para todas las edades y para todo tipo de gustos musicales”, aunque apunta que, respecto a los últimos diez años, los más jóvenes han dejado atrás los botellones y las litronas para hacerse con una suscripción a un gimnasio. En Zaragoza hay registrados unos 120 gimnasios en la ciudad y según la Unión de Consumidores unas 80.000 personas están apuntadas solo en la capital.
La digitalización: las redes sociales
Los jóvenes que apostaban por los botellones han evolucionado a una tarde de pinchos en el Tubo rematados por un par de copas. En definitiva, la noche ya no empieza cuando cae el sol ni termina al amanecer; ahora se comparte y sobre todo se publica.
El principal problema del ocio nocturno es que de las más de 150 salas que operan de manera activa, no todas disponen de creadores de contenido o de un equipo de marketing para anunciarse de manera virtual. Esto provoca que el mayor sector de la población solo conozca un pequeño número de estas, el cual coincide con los locales que se patrocinan con ayuda de las redes sociales.
Cristina Pueyo es gerente de musicales en PRISA Radio (Cadena SER), y argumenta que las salas ya no se publicitan como lo hacían antes: “Zaragoza necesita una mayor comunicación para alcanzar a tener un altavoz para todos los públicos”. Los clubes más antiguos no han dejado atrás el flyer de papel para transformarlo en tiktoks y en los descuentos a clientes por subir la cuenta del local a sus “stories” de Instagram.
Los expertos coinciden en que las redes sociales han sido una catapulta para impulsar de nuevo este tipo de negocios. Pero tanto para lo bueno como para lo malo, como dice Cristina: “hay que reinventarse o morir”. La transformación es inminente y la variedad de oferta más que evidente. La noche en Zaragoza demuestra que para brillar, hay que cambiar, y para cambiar hace falta adaptarse.



Ambiente nocturno en el casco histórico de Zaragoza (Imagen de Maria Gimenez)
Perfil de la Sala Oasis (Sala Oasis Instagram)
Cristina Pueyo, gerente de musicales en PRISA radio Cadena SER Zaragoza (Imagen de Maria Gimenez)
